EL ESPACIO INTERNO: Descubrir el Silencio que Ya Está
El Espacio Interno: Descubrir el Silencio que Ya Está
Y ahí empieza el problema.
Porque cuanto más intentamos no pensar, más pensamientos aparecen.
Quizás meditar no consista en hacer desaparecer la actividad mental, sino en aprender a relacionarnos de otra manera con ella.
El silencio no siempre significa ausencia de pensamientos
La meditación reúne prácticas muy diferentes. Algunas utilizan la respiración, un sonido, una palabra o mantra como punto de atención; otras trabajan con la observación del momento presente sin juzgar lo que aparece. Así lo explica el National Center for Complementary and Integrative Health, que también señala que la investigación sobre sus beneficios es prometedora, aunque todavía presenta limitaciones.
Por eso, meditar no significa necesariamente conseguir una mente vacía.
Puede significar dejar de perseguir cada pensamiento que aparece.
- Pensamiento.
- Sensación.
- Ruido.
- Emoción.
- Y nuevamente, atención.
Un espacio que ya estaba ahí
Hay algo curioso cuando empezamos a observar la mente. Entre un pensamiento y otro puede aparecer un pequeño espacio.
- No hace falta fabricarlo.
- No hace falta forzarlo.
- Simplemente estaba ahí.
La práctica consiste, en cierta forma, en aprender a reconocerlo.
La atención plena propone justamente llevar la conciencia al momento presente con una actitud abierta y sin juzgar automáticamente la experiencia. (APA)
Y esto puede practicarse mucho más allá de una sesión formal de meditación.
- Mientras caminás.
- Mientras tomás un café.
- Mientras escuchás a alguien.
- Mientras respirás antes de responder.
Cinco minutos pueden ser suficientes para empezar
No necesitás convertirte en un monje tibetano antes del desayuno.
- Sentate cómodamente durante cinco minutos.
- Cerrá los ojos si te resulta agradable.
- Sentí la respiración.
- No intentes modificarla.
- Cuando aparezca un pensamiento, reconocelo y volvé a sentir el cuerpo respirando.
- Una y otra vez.
La investigación disponible sugiere que las prácticas de mindfulness pueden ayudar en aspectos como ansiedad, depresión y sueño, aunque los resultados dependen del tipo de práctica y del contexto. (NCCIH)
Pero quizás haya un beneficio más sencillo y cotidiano: aprender a estar donde estás.
Porque el silencio interior no necesariamente aparece cuando conseguimos que la mente se calle.
A veces aparece cuando dejamos de exigirle que lo haga.
Y entonces descubrimos algo bastante sorprendente:
el espacio que buscábamos no estaba afuera. Ya estaba acá.

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