PRESENCIA EN LO COTIDIANO: Meditar Sin Sentarte a Meditar
PRESENCIA EN LO COTIDIANO: Meditar Sin Sentarte a Meditar
Cuando pensamos en meditación, muchas veces imaginamos una persona sentada, con los ojos cerrados y varios minutos por delante sin hacer absolutamente nada. Pero la meditación puede adoptar muchas formas. La práctica de mindfulness o atención plena, por ejemplo, propone desarrollar una mayor conciencia de lo que ocurre en el momento presente, incluyendo pensamientos, emociones, sensaciones y aquello que sucede alrededor.
La presencia no necesita una postura especial
Podemos estar presentes mientras caminamos, cocinamos, tomamos un café, viajamos en colectivo o simplemente esperamos que algo suceda. La diferencia está en cómo prestamos atención. En lugar de hacer una actividad mientras la mente ya está pensando en la siguiente, podemos experimentar por unos instantes aquello que estamos haciendo. Esta relación entre atención y experiencia cotidiana es una de las bases de muchas prácticas contemporáneas de mindfulness.
Hacer una cosa por vez
Una de las formas más simples de practicar es reducir, durante algunos minutos, la tendencia a hacer varias cosas al mismo tiempo. Mientras caminás, caminá. Mientras comés, comé. Mientras hablás con alguien, escuchá. No se trata de conseguir una mente completamente vacía, sino de advertir cuándo la atención se fue y traerla nuevamente. Algunas investigaciones han estudiado precisamente la relación entre entrenamiento de mindfulness y control atencional.
El cuerpo también puede ser un objeto de atención
La presencia cotidiana también puede comenzar por el cuerpo. Registrar cómo apoyamos los pies, la respiración, la tensión de los hombros, el ritmo al caminar o la manera en que estamos sentados puede transformar una actividad automática en una experiencia consciente. Incluso existen investigaciones específicas sobre mindfulness durante la caminata, donde se ha observado que dirigir la atención hacia la experiencia corporal puede modificar la percepción y la respuesta emocional durante el movimiento.
¿Y qué pasa cuando la mente se va?
Se va. Ese es el punto.
Meditar no consiste en impedir que aparezcan pensamientos. Consiste en reconocer que aparecieron y recuperar, una y otra vez, el contacto con aquello que está sucediendo ahora. La evidencia disponible sobre mindfulness muestra resultados favorables en reducción del estrés percibido, aunque los efectos varían según la práctica, la población y la metodología utilizada.
Una práctica para hoy
Elegí una actividad cotidiana que hagas todos los días y convertí durante cinco minutos esa actividad en una pequeña práctica de presencia. Puede ser ducharte, caminar, preparar el desayuno o tomar un café. Durante ese tiempo, observá sensaciones, sonidos, movimientos, temperatura y respiración. Cuando aparezca el pensamiento de siempre —“tengo que hacer esto”, “después tengo aquello”— simplemente reconocelo y volvé a la experiencia.
No hace falta hacerlo perfecto. Volver es la práctica.
Meditar también es aprender a estar
La meditación formal puede ser una herramienta valiosa, pero la presencia no tiene por qué quedar encerrada en un momento específico del día. Algunas investigaciones sobre mindfulness aplicado al movimiento exploran justamente cómo llevar esta cualidad de atención a actividades como caminar o hacer ejercicio.
En STUDIO SAT entendemos la presencia como algo que puede atravesar la práctica y también la vida cotidiana. Observar el cuerpo, escuchar lo que sucede, comprender nuestras respuestas e integrar esa experiencia forma parte de nuestro enfoque de Cuerpo y Conciencia.
Porque quizás meditar no sea solamente sentarse para estar presentes. Quizás también sea aprender a estar presentes mientras vivimos.

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